martes, 6 de noviembre de 2012

Actividad 1. Habilidades de comunicación oral y escrita. Funciones del lenguaje


Andrés era un cartero al que le gustaba mucho su trabajo, cada mañana cogía su cartera y repartía cartas y más cartas. Era un hombre joven de mediana estatura, su pelo era negro como el azabache y su voz tan radiofónica que nadie podía confundirla cuando llamaba a las puertas.
Andrés tenía mucha suerte, le gustaba su trabajo, tenía un repertorio de melodías que silbaba cuando caminaba.
Un día salío de su casa y al ver el cielo pensó “cuantas nubes, hoy va a llover”. De camino encontró en la calle un bonito perro que le miró con ojos tristes e interrogantes. ¡No podía creerlo! ¡Con lo que le gustaban los perros! Le hizo una caricia mientras le decía ¡Hola bonito! ¿te has perdido? El perro le miró con dulzura, Andrés girtó:¡“ven chico, sígueme”! y el perro ni corto ni perezoso le siguió como si fuese su amo.
Andrés ya sabía como llamarle. Siempre había querido tener un perro  que se llamara Hermes, que significa dios mensajero. Hermes le acompañó a su casa. Andrés le dispuso el espacio de la casa que tenía que ocupar y le pidió que fuera obediente. Al día siguiente le llevaría con él.
A pesar de acordarse de su amo, Hermes estaba contento por su suerte, ya que aunque él no entendía por qué su amo lo había abandonado...
A la mañana siguiente Andrés salió a la calle con Hermes a su lado, y ese día cantó las melodías de siempre pero no sonaban como siempre, sonaban mejor que siempre.

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